Libros esenciales

 Si ardiesen las bibliotecas...

No tiendo a llevar un registro de lecturas con el fin de alcanzar determinada cifra. No le encuentro sentido porque conozco lo que puedo leer y no siento que tenga nada que demostrar ni mejorar. Leer es un proceso y un resultado en sí mismo. Hay demasiados aspectos cuantificables en lo que nos rodea como para querer convertir también las aficiones en números.

Lo que sí hice hace un par de años fue comprar una libreta en la que hablar de libros trascendentales para mí. Un protoblog manuscrito. Grosso modo, me gusta pensar en esos libros como obras que salvaría de un incendio. Siguiendo la línea de Bradbury, textos que merece la pena memorizar para que la humanidad no los pierda. Patrimonio escrito. He pensado que podría ser interesante compartir estas entradas ligeramente caóticas. No busquéis en ellas nada específico, ni reseñas técnicas ni resúmenes, simplemente algún dato, una cita suelta, sentimientos y opiniones. Es lo más cercano al proceso orgánico de leer por placer, al menos para mí.

Intentaré marcar estas entradas bajo el título de Libros esenciales para poder encontrarlas bajo una misma premisa. Con suerte este microcosmos no acabará muy desordenado.

Incansablemente,
María

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